martes, 13 de mayo de 2014

Lo que el río ve

Hoy como ayer
UNAI OIARTZUN
Se cierra el telón de una temporada que ha resultado realmente dura para el Real Unión. Dura en lo económico, con las consecuencias que ha tenido en el retraso del pago de los sueldos de la plantilla y del cuerpo técnico. Y sobre todo con las que sigue teniendo en la grave situación de los empleados del club. Ha sido un año negativo también en lo institucional, con continuas disputas entre la Junta Directiva y ex presidentes, y con la imagen del club decayendo de forma constante. Una realidad que ha generado malestar en el entorno unionista, con un descenso del apoyo dentro y fuera del Stadium Gal. Todo ello ha influido, sin lugar a dudas, en la marcha de los de Sergio Francisco en la competición. El Real Unión ha sido un círculo vicioso sin remedio aparente, que a punto ha estado de terminar con el primer equipo en Tercera División.
                La temporada arrancó envuelta en un mar de dudas. El club solventó la papeleta en el mes de junio, y durante el verano, la dirección deportiva fue confeccionando una plantilla más ajustada en lo económico, pero experimentada y competitiva para la categoría. Bajo la batuta de Sergio Francisco, el equipo despegó en la segunda jornada. Mostró su mejor nivel en los siguientes compromisos, y devolvió la ilusión a gran parte de la afición. Sin embargo, aquel inicio no era más que eso, una vaga ilusión. No por incompetencia de la plantilla o de los técnicos, sino por el círculo negativo que ha ido cercando a la entidad unionista. La temporada se complicó, y un Real Unión que se había mostrado capaz de liderar la tabla, fue cayendo poco a poco hasta tal punto de jugarse la promoción de descenso en la penúltima jornada. El partido contra el Fuenlabrada  pudo ser un punto de inflexión en la trayectoria del club irundarra. El equipo evitó un trágico descenso, con la ayuda de una afición que vio al Real Unión en verdadero peligro.
                Los de Sergio Francisco salvaron la temporada en Gal, por eso la derrota en Carabanchel no da pie a demasiadas valoraciones. El equipo estaba relajado y pensaba ya en las merecidas vacaciones. Bastante ha sufrido en los últimos meses de competición. El Puerta Bonita peleó con más fuerza por la victoria y con ella despidió su aventura en la Segunda División B. El equipo txuribeltz cierra la persiana, lógicamente insatisfecho con su irregular rendimiento, pero tranquilo por haber cumplido con objetivo de la permanencia. Lo más probable es que gran parte de la plantilla no guarde un buen recuerdo de la temporada 2013/2014. Es lo normal. Pero una experiencia de tal calibre tiene también consecuencias positivas. Lo vivido ha curtido a cada miembro de la plantilla en particular, y al Real Unión en general. Haber logrado sobrellevar cada contratiempo y salir airoso de semejante tormenta, es un valor añadido de cara al futuro.
                No hay nada más que exigir al Real Unión de Sergio Francisco. Queda agradecer su gran esfuerzo y desear que disfrute de su descanso. Ahora toca mirar a la directiva, que tiene un enorme trabajo por delante. Además de tener que efectuar los pagos correspondientes para asegurar la continuidad del equipo en Segunda B, el club tiene la obligación moral de comenzar a pagar lo que debe a sus empleados. Es la prioridad para recuperar la senda perdida hace tiempo. A partir de entonces podrá empezar a plantearse el futuro del Real Unión. Personalmente, a día de hoy se me hace difícil pensar en técnicos y jugadores que deseen quedarse en el Stadium Gal. Más complicado se me antoja incluso, que haya futbolistas que deseen probar por estos lares. Dos temporadas de impagos y continuos problemas extradeportivos pueden pesar demasiado.
                Creo que llegan tiempos de verdadera austeridad. De confiar en los de casa, en los de siempre y en los que vienen. De aunar fuerzas con el único objetivo de sobrevivir. De salir adelante en una temporada especial. La del centenario de un club histórico. El nuestro. No podemos olvidar el pasado, por eso tampoco podemos condenar el futuro. Fuimos, y debemos ser siempre un equipo humilde y honrado. Que supere sus metas y alcance la mayor de las gestas a través del trabajo diario. Y que se gane el cariño de su entorno y la simpatía del público por su casta y por su esfuerzo.  No perdamos el norte. Volvamos a la base, y sintámonos orgullosos del Real Unión. El de hoy y el de siempre.

1 comentario:

Pedro Grande Alto dijo...

La próxima temporada espero que tengan mas suerte.Aupa unión

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